Olvidar

17 enero 2013

Del amor al odio sólo hay un paso. Nunca había comprendido muy bien esta frase hasta que esta sentimental evolución me ocurrió a mí. ¿Cómo se puede odiar a alguien que has querido o que te ha importado? Solía preguntarme, ingenua de mi. Se puede. Se puede y, además, es una evolución reversible: puedes ir del amor al odio y del odio al amor en cuestión de segundos. Y todo lo que minutos, horas o días atrás te parecía perfecto ahora te parece… incompleto. Sabes que esa persona no es para ti, o quizá lo fuera cuando te engañaba como a una boba mostrándote un ficticio interés solo para llevarte a la cama. Y cuándo lo consiguió desvanecieron los mensajes, las llamadas, y ese tonteo pícaro que te hacía sentir que tu vida era perfecta y que eras afortunada. Te hacía sentir simplemente feliz. El hecho de recibir un mensaje de buenos días lograba que te levantaras de la cama siempre con el pie izquierdo (permitidme el cambio en el dicho popular, los zurdos también tenemos derechos a comenzar bien el día), con energía para afrontar otra dura jornada en ese lugar al que ahora llamas hogar porque no tienes más remedio. Lee el resto de esta entrada »

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