New life in England

14 julio 2012

Y semana y media después aquí estoy, en Framlingham.

Llegué con miedo e inseguridad pero llena de positividad. Y por ahora no puedo decir nada malo de este pueblo, ni de este condado, ni de este país. Bueno sí, un poco de sol no vendría nada más por estos lares.

Cada día me despierto pensando que he conseguido hacer realidad una de mis más grandes ambiciones. He sufrido y luchado mucho en mi vida para intentar hacer algo así. Y aquí está. Este es el fruto de mi esfuerzo, de mi trabajo y, sobre todo, de mi locura y arrebato de dejarlo todo en un momento como este.

Y no me arrepiento. Por ahora estoy con una familia que ha resultado ser encantadora, con dos niñas pequeñas cuya frescura me contagia de vida cada día, y con un futuro que ha comenzado a escribirse en una nueva página.

Bienvenidos a una nueva vida 🙂

 

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Un paso más.

8 junio 2012

Y sin darte cuenta, ese momento que llevas toda tu vida esperando llega sin más. Y aunque parece fácil, la vida se empeña en hacerte dudar de todo lo que deseas. Trabajar aquí. Trabajar allí. Esa es la cuestión. Muchos pensarían que estoy loca dejando un país en el que no hace mucho que he encontrado un poco de luz entre tanta oscuridad. Pero para mí quedarme aquí es como comparar la luz del Sol con la de una bombilla.

Sé que cuando me vaya echaré de menos muchas cosas, pero prefiero echarlas de menos ahora. Ahora que estoy a tiempo de arrepentirme y de darme cuenta de qué quiero hacer con mi vida.

Poco o nada falta ya para tomar una determinación. Allí ya me están esperando. Sólo necesitan que yo diga sí. ¿Y sabéis qué es lo que yo creo? Que  “para llegar donde no sabes has de ir por donde no sabes”.



Delhaize. Passion for food.

5 junio 2012

Hoy quiero inaugurar una nueva sección. Desde que me he metido en el mundo del diseño gráfico casi a diario me cruzo con anuncios publicitarios que, bajo mi punto de vista, son insuperables en ingenio y originalidad. Para estrenar esta nueva categoría os dejo esta campaña de Delhaize, una empresa de alimentación belga.

 

¿Qué os parecen?

 


Baila como si nadie te estuviera viendo

5 junio 2012

Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después… Después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces… después de tener otro.

Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen… de ser niños. Después nos desesperamos porque son adolescentes, difíciles de tratar. Pensamos: “Seremos más felices cuando salgan de esa etapa”.

Luego decidimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro esposo o esposa le vaya mejor, cuando tengamos un mejor coche, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando consigamos el ascenso, cuando nos retiremos.

La verdad es que… NO HAY MEJOR MOMENTO PARA SER FELIZ QUE AHORA MISMO.

Si no es ahora, ¿Cuándo? La vida siempre estará llena de luegos, de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices ahora. De todas formas… No hay un luego, ni un camino para la felicidad, la felicidad es el camino y es AHORA… ATESORA CADA MOMENTO QUE VIVES, y atesóralo más porque lo compartiste con alguien especial, tan especial que lo llevas en tu corazón y recuerda que EL TIEMPO NO ESPERA POR NADIE.

Así que deja de esperar hasta que termines la Universidad, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta que pierdas esos diez kilos, hasta el viernes por la noche o hasta el domingo por la mañana; hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que justamente ESTE PARA SER FELIZ.

TRABAJA COMO SI NO NECESITARAS DINERO, AMA COMO SI NUNCA TE HUBIERAN HERIDO, Y BAILA COMO SI NADIE TE ESTUVIERA VIENDO.

 

Fuente: Internet


Sobre la sevillanía. “El ombligo de Sevilla”, por Arturo Pérez Reverte

1 mayo 2012

A continuación os dejo un artículo escrito por Arturo Pérez Reverte y que habla de mi tierra, y de la verdad de lo que ocurre en ella. Como sevillana y amante del lugar donde vivo, no puedo estar más de acuerdo con el autor…

 

EL OMBLIGO DE SEVILLA

María José, la telefonista del hotel Colón, me va a echar una bronca, como suele, en plan: esta vez se ha pasado varios pueblos, don Arturo, de Dos Hermanas a Lebrija, o más lejos, a ver quién le manda a usted metersecon la Sevilla de mi alma. Pero uno debe ser consecuente; y la semana pasada, al socaire de Matanza cofrade y la parafernalia blasfemo-judicial que arrastra cual bata de cola, se me calentó la tecla y prometí hablar hoy de cultura sevillana. De manera que cumplo, arriesgándome a que me quiten los premios que en esa ciudad me dieron por la cara, a que el director de ABC -allí y en Madrid El Semanal sale con ese diario- se acuerde de mis muertos, a que los amigos dejen de mandarme aceite, y a que Enrique Becerra diga que el cordero con miel o la carrillada de ibérico me los va a poner la madre que me parió. Pero uno tiene derecho a hablar de lo que ama. Y el caso, como dije que diría, es que con la palabra cultura ocurre algo extraño. Cuando la pronuncian, cinco de cada diez sevillanos piensan en la Semana Santa o la Feria de Abril. A lo más que llegan algunos es al barroco de las iglesias. Mi compadre Juan Eslava cuenta lo del turista que va en carruaje por la Alameda, y cuando pasa ante una estatua y pregunta si se trata de un pintor, un escritor, un músico o un poeta, el orgulloso cochero responde:«Qué va, hombre. Es Manolo Caracol».

Pese a los esfuerzos, casi suicidas, de heroicos paladines locales por romper la burbuja en que esa ciudad vive ensimismada, el grueso de los esfuerzos culturales sevillanos pasa por el embudo de las cofradías locales, estructura social en torno a la que se ordena la vida pública. El resto es secundario, no interesa. Los museos languidecen, las exposiciones llegan con cuentagotas -y sólo si está Sevilla de por medio-, las librerías cierran, las bibliotecas no existen o se ignoran. Si se tratara de una ciudad donde imperase la modestia, uno creería que ésta se avergüenza de cuanto la hizo hermosa e inmortal. Pero no es modestia sino egoísmo autocomplaciente, indiferencia a cuanto no sea arreglarse el Jueves Santo para salir con la medalla de la cofradía al cuello, a pintarla en la Feria, a tomarse una manzanilla en Las Teresas o en Casa Román, mirando alrededor mientras se piensa, o se dice, que Sevilla es lo más grande del mundo, y qué desgracia la de quienes no nacieron sevillanos.

Siempre que viajo allí me pregunto lo que podría ser esa ciudad si dejara de mirarse en su espejo autista y se abriera al mundo con la cultura como reclamo y bandera. Hablo de la cultura de verdad, no de la caduca soplapollez de diseño que pretenden vendernos políticos y mangantes en busca de la foto y el telediario del día siguiente, o del folklore demagógico y sentimental con el que quienes manejan el cotarro pretenden -y lo consiguen desde hace siglos- llevarse al huerto a la ciudadanía. Hablo de la Sevilla que va más allá de los retablos barrocos en misa de doce, de los bares de tapas, de los pasos de Semana Santa, de la Feria de Abril y los carnets del Betis o del otro, de los apresurados rebaños de chusma guiri que el sevillano necesita tanto como desprecia. ¿Imaginan ustedes parte de la pasta invertida en cofradías y casetas de feria, empleada en hacer de esa ciudad un verdadero polo de atracción, no sólo del turismo, sino de la cultura internacional? ¿Calculan lo que supondría aprovechar el clima, el fascinante escenario, la abrumadora riqueza de palacios, atarazanas, lonjas e iglesias, para proyectar la ciudad hacia el exterior, celebrar conciertos de renombre internacional, organizar ferias y exposiciones que atrajeran a artistas, críticos y público culto de todo el mundo? ¿Imaginan una gestión cosmopolita, lúcida y eficaz, de tanto arte, arquitectura y belleza, con la extraordinaria marca registrada de Sevilla como argumento? Es desolador que una ciudad así no se haya convertido -la ocasión perdida de la Expo se esfumó con los mediocres y los catetos que la gestionaron- en sede anual, bianual, quinquenal o lo que sea, de acontecimientos culturales que pongan su nombre, a la manera de Venecia, Salzburgo, París o Florencia, en la vanguardia de la cultura internacional. En lugar de eso, Sevilla sigue resignada a ser una pequeña ciudad onanista y a veces analfabeta, que no llora por las cenizas perdidas de Murillo, pero sí cuando pasa la Virgen; y que emplea el resto del año en discutir sobre si los arreglos florales de la Esperanza Macarena eran mejores o peores que los de la Esperanza de Triana.

http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/38/el-ombligo-de-sevilla/#.T57oTW5ZeGh.facebook


Pide un deseo: ¡ESCAPAR!

23 abril 2012

¿Cuánto tiempo más he de esperar para poder escapar de aquí? ¿Cuánto tiempo más he de esperar para poder cumplir mi sueño? Cada día tengo más claro que mi futuro no está en este pueblo, ni en esta ciudad, ni en este país. Y no porque no me guste, sino porque siento que aquí no puedo encajar. He encontrado un trabajo, aunque para mí es más bien una salida. Si todo va bien y consigo ahorrar lo suficiente, en unos meses podré escribir un post en este blog desde otra parte del mundo. El camino hasta conseguirlo es largo, y no es nada fácil. Pero sé que llegará tarde o temprano. ..


Por qué amamos a los hombres, por Paulo Coelho

10 marzo 2012

Comparto este texto con vosotros. Al menos a mi me ha hecho sonreír. Espero que os guste.

Amamos a los hombres porque no consiguen fingir un orgasmo, aunque quieran.

Porque 
jamás nos van a entender, y aun así lo siguen intentando.

Porque todavía nos encuentran atractivas cuando nosotras mismas ya no conseguimos creérnoslo.

Porque saben de ecuaciones, de política, de matemáticas, de economía, pero no saben nada del corazón femenino.

Porque 
son amantes que sólo descansan cuando alcanzamos (o fingimos) placer.

Porque han conseguido elevar el deporte a algo parecido a una religión. Lee el resto de esta entrada »