La vergüenza de Europa

5 febrero 2013

A esta hora de la noche ya todos sabemos lo que dice nuestro queridísimo Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, y si no aquí os lo pongo para refrescaros la memoria:

“Los universitarios no deben estudiar lo que quieren, sino lo que les emplee”. Y añade que los estudiantes deben pensar “en términos de necesidades y de su posible empleabilidad”.

Y yo le respondo a nuestro apreciado Ministro: Ahora ya sabemos por qué está usted ocupando su puesto, porque por vocación precisamente no debió ser. Pero quizá si su lugar lo ocupara alguien a quién realmente le importara la situación de España, alguien a quien, por VOCACIÓN, realmente le interesara la política y la situación educativa de nuestro país, las cosas irían mucho mejor. Si todos los miembros del Gobierno estuvieran a la cabeza para hacer algo más que robar (tanto dinero como los derechos de los trabajadores), que seguro que eso es un talento innato, no estaríamos todos los recién licenciados huyendo del país por falta de empleo y sin saber qué hacer con nuestras vidas. O bueno, si que sabemos qué hacer, queremos TRABAJAR dignamente en un lugar en el que cada vez tenemos menos privilegios y menos oportunidades.

Lo siento, hoy estoy cabreada. Somos la vergüenza de Europa.

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Olvidar

17 enero 2013

Del amor al odio sólo hay un paso. Nunca había comprendido muy bien esta frase hasta que esta sentimental evolución me ocurrió a mí. ¿Cómo se puede odiar a alguien que has querido o que te ha importado? Solía preguntarme, ingenua de mi. Se puede. Se puede y, además, es una evolución reversible: puedes ir del amor al odio y del odio al amor en cuestión de segundos. Y todo lo que minutos, horas o días atrás te parecía perfecto ahora te parece… incompleto. Sabes que esa persona no es para ti, o quizá lo fuera cuando te engañaba como a una boba mostrándote un ficticio interés solo para llevarte a la cama. Y cuándo lo consiguió desvanecieron los mensajes, las llamadas, y ese tonteo pícaro que te hacía sentir que tu vida era perfecta y que eras afortunada. Te hacía sentir simplemente feliz. El hecho de recibir un mensaje de buenos días lograba que te levantaras de la cama siempre con el pie izquierdo (permitidme el cambio en el dicho popular, los zurdos también tenemos derechos a comenzar bien el día), con energía para afrontar otra dura jornada en ese lugar al que ahora llamas hogar porque no tienes más remedio. Lee el resto de esta entrada »


Periodismo

10 noviembre 2012

Periodismo… Esa carrera que empecé un día con toda mi ilusión y que acabé sintiendo una terrible decepción. Esa preciosa y poco valorada profesión a la que quería entregar mi vida porque, como el más ciego amor, no importaba cuantas horas tuviera que dedicarle, no importaba ni siquiera tener un sueldo inmerecido, porque estaba justo donde quería estar y haciendo algo que realmente me apasionaba.

Y lo hacía, sinceramente, llena de felicidad y sintiéndome realizada, cosa que ningún otro trabajo ha conseguido provocar en mi.

Pero pasan los años y te das cuenta que no se puede vivir de ilusiones, y tampoco de tus padres, por más que ellos se esfuercen en darte todo lo mejor, a veces, quizá, más de lo que incluso merecemos. Y una decide marcharse, a probar suerte. Otro país, otro idioma, otra cultura. Y parece que, aquello por lo que quise vivir un día, en lugar de estar cada vez más cerca, está cada vez más lejos. Sólo hay que echar un vistazo a lo que nuestros propios colegas, aquellos que consiguieron hacer de su pasión su profesión, están sufriendo. Y entonces te pones a pensar y te das cuenta de que si quieres vivir de algo y quieres hacerlo ahora quizá tus sueños tengan que esperar. Sinceramente ya no sé ni lo que quiero, porque mi esperanza por dedicarme al periodismo se ha desvanecido, por mucho que digan que es lo último que se pierde.

Periodismo. Esa utopía. Ese camino a la perdición. Esa ruleta sin fortuna. Ese sueño que un día creí que se haría realidad y que hoy no es más que unas cuantas palabras en una entrada de mi blog…


Nociones básicas para triunfar como escritora entre los adolescentes

17 octubre 2012

Nociones básicas para triunfar como escritora entre las adolescentes:

1. Buscar un chico guapo, algo agresivo, posesivo y dispuesto a dejar el mundo por la protagonista. Llamese Edward Cullen o Christian Grey. Ah! se me olvidaba… El chico tiene que estar forrado.

2. Buscar una chica mona sin ninguna característica especial, es decir, sosa, extremadamente delgada y a la que se le den mal los deportes. Llamese Bella Swan o Anastasia Steel.

3. Los padres de la chica en cuestión deben estar separados para que, a mitad de la historia, ella pueda irse en busca de su madre para despejar su mente y aclarar si pasar el resto de su vida con el chico extremadamente guapo, bueno y rico que ha entrado en su vida es la mejor opción.

4. Por supuesto, la protagonista tiene que estar en contra de todos los regalos que el chico rico pueda ofrecerle y seguir llevando su antigua ropa y conduciendo su antiguo y desastroso coche \ furgoneta, a no ser que a través de un contrato la pobrecita chica se vea obligada a aceptarlo.

4. En algún momento de la historia, la protagonista tiene que dejar al chico guapo o viceversa. De lo contrario, la historia puede tornarse aburrida y provocar el desinterés en los lectores.

5. Y en algún momento de la historia tiene que haber sexo. Nota importante: romper los cabeceros de la cama o el uso de esposas y diferentes utensilios pueden ser muy útiles para generar diversos estados de excitación en nuestros receptores.

Y dicho esto, me pongo a escribir, que voy a hacerme millonaria cuando hagan la película de mi novela.

PDT: Llamese lleva acento pero no puedo ponerlo en el teclado británico y el corrector de texto de Facebook no me lo reconoce. Cosas de la vida…


New life in England

14 julio 2012

Y semana y media después aquí estoy, en Framlingham.

Llegué con miedo e inseguridad pero llena de positividad. Y por ahora no puedo decir nada malo de este pueblo, ni de este condado, ni de este país. Bueno sí, un poco de sol no vendría nada más por estos lares.

Cada día me despierto pensando que he conseguido hacer realidad una de mis más grandes ambiciones. He sufrido y luchado mucho en mi vida para intentar hacer algo así. Y aquí está. Este es el fruto de mi esfuerzo, de mi trabajo y, sobre todo, de mi locura y arrebato de dejarlo todo en un momento como este.

Y no me arrepiento. Por ahora estoy con una familia que ha resultado ser encantadora, con dos niñas pequeñas cuya frescura me contagia de vida cada día, y con un futuro que ha comenzado a escribirse en una nueva página.

Bienvenidos a una nueva vida 🙂

 


Un paso más.

8 junio 2012

Y sin darte cuenta, ese momento que llevas toda tu vida esperando llega sin más. Y aunque parece fácil, la vida se empeña en hacerte dudar de todo lo que deseas. Trabajar aquí. Trabajar allí. Esa es la cuestión. Muchos pensarían que estoy loca dejando un país en el que no hace mucho que he encontrado un poco de luz entre tanta oscuridad. Pero para mí quedarme aquí es como comparar la luz del Sol con la de una bombilla.

Sé que cuando me vaya echaré de menos muchas cosas, pero prefiero echarlas de menos ahora. Ahora que estoy a tiempo de arrepentirme y de darme cuenta de qué quiero hacer con mi vida.

Poco o nada falta ya para tomar una determinación. Allí ya me están esperando. Sólo necesitan que yo diga sí. ¿Y sabéis qué es lo que yo creo? Que  “para llegar donde no sabes has de ir por donde no sabes”.



Cosas que odio de ti.

29 febrero 2012

Odio que me mires de reojo cuando deseo con todas mis fuerzas que lo hagas de frente.

Odio que te cruces conmigo en el pasillo y no me comas a besos.

Odio que suene mi móvil y que mi ilusión se desvanezca al ver que no eres tú.

Odio ver como miras a otras, como les hablas, como las tocas. Porque en el fondo anhelo ser yo la única que pueda conseguir cada pequeño detalle que nazca de ti. Pero odio que los que me regalas solo a mi sean algo insignificante para ti y una batalla ganada para mí, como si fuera posible ganar esta guerra algún día…

Odio estar cerca de ti y no poder acariciarte.

Odio mirarte y que tus ojos no coincidan con los míos. Pero es aún peor encontrar tu mirada y tener que apartar la mía para no revelar este estúpido secreto a voces.

Odio que aparezcas en mis sueños porque después tengo que despertar. Y odio despertar porque tengo que asumir que te he perdido, como si alguna vez hubieras sido mío.

Odio verte fumar… porque simplemente me encanta.

Odio necesitar que me abraces y no ser capaz de pedírtelo.

Odio no poder entregarme a otros porque estoy pensando en ti. Cuando lo hago en cuerpo, mi alma siempre me abandona.

Odio creerme que te he olvidado y que al verte todo mi maldito esfuerzo se esfume en un solo instante.

Odio tu manera de vestir y que ésta no sea lo suficientemente poderosa como para dejar de pensar en ti. Y es que eso sólo puede significar una cosa… Y me da miedo…

Pero por encima de todo odio no poder odiarte porque eso demuestra cuánto me gustas.

 

Por Alba Andrades 😀